12 CLAVES PARA SABER QUE VIVES CON PROPÓSITO
1. HACES VERDADERAS CONEXIONES CON LAS PERSONAS
Tradicionalmente, construimos amistades basadas en la proximidad. La psicología social nos muestra que tendemos a tener un mayor afecto por aquellos con quienes pasamos más tiempo. A menudo construimos estas amistades a una edad temprana, pero a medida que cambiamos y nuestras vidas cambian, estas relaciones no cambian con nosotros. Como resultado, podemos pasar mucho tiempo con gente que ya no apoya nuestro crecimiento como seres humanos. ¿Les ha pasado? ¿Cuánta gente de sus círculos son reales conexiones humanas? Cuando estás viviendo con propósito, entiendes la necesidad de evaluar las relaciones para asegurarte de que se apoyan mutuamente. No se trata sólo de lo que otros puedan hacer por ti, también es importante que tú los puedas ayudar. El objetivo no es quitar a los viejos amigos de tu vida (a menos que sea absolutamente necesario); El objetivo es organizar tus prioridades.
2. ASUMES COMPLETA RESPONSABILIDAD
Cuando estás viviendo con propósito, ya no huyes de tus problemas, los enfrentas. Ya no culpas a otros por lo que ha salido mal en tu vida, por tus errores, por tus elecciones. Entiendes y aceptas con plena responsabilidad que todo lo que eres, tienes y has logrado (bueno o malo); hoy eres el resultado de lo TÚ has elegido ser. La buena noticia es que cuando no obtengas los resultados deseados, identifica con consciencia qué debes cambiar (tú, no los demás) y tomar acción, solo tú puedes virar el timón el barco para ir hacia la dirección correcta. Ser responsable te permite mantener el foco. ¿Qué te está molestando en este momento? Identifícalo y cámbialo tú. ¡Asume el control de tu vida!
3. ERES AUTÉNTICO
Tú sabes bien quién eres – tu propósito, tus valores, tus principios y tus metas. Dedicas tu vida a perseguirlos. Cuando surge el conflicto o se deben tomar decisiones difíciles, no te inclinas ante las presiones de los demás. Consultas con tu propia conciencia y tomas lo que crees que es el mejor curso de acción. No andas pendiente del qué dirán, no escuchas el ruido exterior, te enfocas en tu voz interior, vives para ti y no por complacer a los demás.
4. PONES TUS NECESIDADES EN PRIMER LUGAR
Puede sonar egoísta pero ésta la aprendí hace muy poco. Si uno desea estar en la mejor posición para ayudar a los demás; primero hay que asegurarse de que uno está en su mejor versión y en las mejores posibilidades de hacerlo. Nadie con hambre puede estar bien para pensar en otros. Vivir en un estado constante de sacrificio, donde siempre pones las necesidades de los demás en primer lugar, es a la vez insano e inviable. El desgaste o el precio puede ser muy alto. Si te enfocas en crecer continuamente como persona, estarás constantemente desarrollando nuevos conocimientos y habilidades que puedes usar para servir a los demás, al tiempo que también lograrás tus propios objetivos y metas. Revisa tu salud, tus finanzas… ¡Ponte tu máscara primero!
5. NO DEJAS QUE EL MIEDO O EL FRACASO TE DESANIMEN
Otro de los más recientes aprendizajes. Cuando estás probando cosas nuevas, siempre estás tomando una oportunidad. Es natural experimentar un poco de miedo al fracaso, pero cuando estás viviendo con propósito, entiendes que a medida que vas obteniendo un resultado (“bueno o malo”), estás ganando información valiosa para aprender de él. Si no es el resultado deseado, puedes realizar los cambios necesarios e intentarlo de nuevo. El fracaso sólo surge cuando no tienes ningún resultado que aprender, es decir, que ni siquiera lo intentaste. Mantén tu red de apoyo activa para revisar eso que no estás viendo y continúa.
6. ENTIENDES QUE LA FELICIDAD NO SE COMPRA
Ya no persigues dinero porque entiendes que el dinero no puede comprar la felicidad. Vivir con propósito es vivir con felicidad. Por supuesto que a todos nos gusta recibir lo justo por nuestro trabajo y si es mucho más, mejor, pero es el trabajo sí mismo el que debería tener prioridad, no lo que te paguen. Lo opuesto también sería que por un buen salario dejes de perseguir tus sueños y entres en una prolongada zona de confort y no explores nuevas cosas. Ambos extremos son dañinos, descubre lo qué te hace feliz y vivir tranquilo sin fijarte mucho en su recompensa económica, el salario emocional es mayor.
7. ERES MÁS DECIDIDO
Es fácil perder el tiempo analizando cosas pero ya no lo haces. Ésta me costó un montón aprenderla. Yo era de las metódicas que todo lo analizaba y sacaba matrices de riesgo, de todo tipo… cuál académica…bah!! Cuando uno tiene muy claro lo que quiere o está tratando de lograr, hace que la toma de decisiones sea un proceso mucho más fácil. Sabe si le apunta al propósito o no y ya. No es hacer las cosas por impulso o sin medir algo de riesgo, es saber discernir mirando a la meta.
8. NO COMPITES
Ya no, solo persigues relaciones de apoyo, de colaboración que están dirigidas a lograr beneficios mutuos. No sientes la necesidad de competir con otros. ¿Cuál es el afán de parecerse o hacer lo que otros? El éxito en la vida no se trata de hacer o ser mejor que otras personas, sino de ser lo mejor que tú puedes ser, tu mejor versión cada día, la competencia es contigo, no con nadie más. Cuando entiendes esto, te das cuenta de que cada persona es única y hay suficiente oportunidad para que todos vivamos vidas felices, saludables y exitosas. Por lo tanto, no hay necesidad de competencia, comparación o celos, o esa endivia que tanto daño causa. ¿Te identificas? Revisa tus valores.
9. NO ESPERAS PERFECCIÓN
El perfeccionismo mata la confianza, la productividad y el rendimiento. Si esperas el momento perfecto antes de hacer algo; nunca lo harás, no hay tal cosa como la perfección. Las cosas siempre se pueden mejorar. En lugar de esperar a la perfección, sabrás que lo mejor es ponerse a trabajar, hacer lo mejor que puedas y, si es necesario, hacer ajustes más tarde. La vida es una constante alternativa. Eso también aplica para ti como ser humano, no somos perfectos… o si, somos perfectos imperfectos. 
10. APRECIAS MÁS Y MEJOR
Cuando vives con propósito, ves la belleza en la vida. No sólo los grandes momentos; ves la belleza en los pequeños momentos también, en los agradables y los que no tanto. Tómate el tiempo para apreciar cada uno de estos momentos. Aquí y ahora, en el presente. Esta es la verdadera riqueza y belleza inesperada de la vida. Cada elemento de la naturaleza, de tu entorno comienza a cobrar sentido y su propio brillo. No juicios de ningún tipo, solo apreciación.
11. ESTÁS ENFOCADO
Tú sabes que no puedes complacer a todo el mundo, así que ni siquiera lo intentes. Sabes cuál es tu propósito y te enfocas en perseguirlo. Si la gente necesita ayuda que está fuera de tu área de experiencia, con confianza les indicas en la dirección correcta en lugar de hacer un trabajo fallido por tratar de ayudarles. No te cargues lo que no te corresponde, y esta va muy para los padres que todo le queremos solucionar a los hijos.
12. DISFRUTAS TU TRANQUILIDAD Y LIBERTAD
Ya no somos los eternos adolescentes que todo lo complicamos, aprendemos que la tranquilidad no tiene precio, eliges cada situación y persona para que disfruten contigo esa tranquilidad. Disfrutas más de las cosas, de la naturaleza, viajas más, ves todo con menos complicación, si tienes un sueño, lo visualizas, haces que pase y agradeces, es así, es la constante, no hay nada más que vivir a plenitud y completamente feliz con lo que decidiste, por voluntad y convicción, ser. Cuando gobiernas tu vida, tus decisiones, cada paso que das, pones tus propios estándares y te aferras a tus valores, vivir con propósito no tiene precio ¡eres feliz y libre!
Vivir con propósito es vivir sin esfuerzo, porque has encontrado tu “porqué” en la vida. Te vuelves tan seguro de quién eres y lo que quieres que puedes tomar decisiones difíciles con facilidad. Sientes una gran certeza de tu vida y confías en ti mismo, incluso en los momentos más difíciles. Tus ojos brillan, se siente la fuerza en tus acciones. Vivir con propósito aporta alegría a todo lo que haces y un mayor sentido de plenitud en cada instante y terminas a contagiando e inspirando a otros a hacerlo ¿qué esperas?


No hay comentarios:
Publicar un comentario