martes, 13 de noviembre de 2018

6 poderosos hábitos para mejorar tu inteligencia






Observar

Como se nos ha dicho desde pequeños: ver no es lo mismo que observar. Observar implica tratar de analizar absolutamente todo lo que se encuentra en tu espectro de visión. Cómo fluye un proceso, cómo se comportan las personas en ciertas situaciones, son algunos ejemplos de lo que se puede absorber. Es decir, no te quedes simplemente con lo que ves. Trata de pensar en que todo tiene un motivo de ser, para todo existe un proceso. Al observar te darás cuenta de que durante mucho tiempo se te pasaron cosas que nunca pensaste que estaban ahí. Absorbe lo que te rodea y no dejes de imaginar. 
Aprender
Nunca detengas el proceso de aprendizaje. Existen distintos métodos para seguir esta línea. Podrías estudiar algún curso que te interese o podrías entrar más al mundo que te pertenece. Si abres tu mente y nunca dejas de aprender, tu cerebro no dirá "es suficiente, ya no pido más" y jamás se detendrá ese proceso. Aprende de personas que tienen un conocimiento más amplio que tú en ciertas áreas y así no sólo tú recibirás de su parte, sino que en una retroalimentación, apoyarás el aprendizaje de esa persona.

Escuchar
Estos primeros puntos suenan muy obvios, sin embargo, no todas las personas saben explotar sus sentidos. Al escuchar lo que te rodea también absorbes una parte del mundo. Si estás afuera, procura no tener todo el tiempo puestos tus audífonos, pues te estás perdiendo de un gran porcentaje de conocimiento. Al escuchar a la gente en la calle puedes aprender lo que piensan ciertas personas con las que quizás jamás hablarías. De esta forma aprovecharás los sonidos de todas las voces que te rodean y en cierto punto saldrán en forma de alguna idea propia. No dejes de escuchar (también aplica para la música nueva).
Experimenta
 
Parte de la magia de poder existir en este mundo es que cualquier cosa dentro de nuestro control es posible. Por lo general, las personas dejan de experimentar y se encierran en una zona de confort que, aunque nos mantiene cómodos, puede limitar nuestro conocimiento. Si no sales a experimentar con cosas nuevas, puede que te pierdas de alguna parte del mundo que le puede aportar algo a tu vida o a tu mente. Busca cursos de alguna área que no conozcas pero que te llame la atención y quizás tendrás una nueva habilidad. Lo importante es que no te detengas.

Expande
Nunca te quedes con tu primer conocimiento adquirido. Cuestiona las cosas. Si llegan hechos en forma de aprendizaje, procura expandir ese tema hasta que te sientas satisfecho. Es decir: si, por ejemplo, estás estudiando sobre algún personaje de la Revolución Mexicana, no sólo aceptes lo que estás leyendo, aprende sobre el contexto del personaje, la historia que llevó a ese punto de la Revolución, los paralelismos en otras partes del mundo y demás. Obviamente no podrás investigarlo todo de un solo golpe, pero paso a paso tu conocimiento irá creciendo y tu cerebro se acostumbrará a no conformarse con una sola pieza de información.



 
Ejercita
No solamente nos referimos a ejercitar tu mente con juegos dedicados a esto. Cuerpo y mente son una unidad, si uno no está en su estado óptimo, el otro podría sufrir en consecuencia de esto. Toma 20 minutos al día para realizar distintos ejercicios (los que consideres convenientes) para dejar respirar a tu mente y que se oxigene. Si tu cuerpo se mantiene en un estado cómodo, tu mente tendrá la seguridad de que está seguro y se podrá centrar en otras actividades. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario